Los Ensalsados
Te dije de encontrarnos en el centro,
porque ahí se arrugan tus manos.
Son ramas de raíces invertidas
un salto a lo profundo de tu ciudad.
Hay metros diseñados por los hombres
y cárceles verdes hacia el abismo.
Supo pensar que flotaría entre soles
y lo hizo, floto entre soles.
No hacía falta encontrarnos en el centro,
en decadencia la superficie se impone.
Porque nacen los árboles que se fueron
y se vuelven a ir.
Te vi, falseando tu impulso hacia algo extraordinario,
queriendo saludarme para después saludarme.
Sentada, transpirando gotas ajenas, dulces.
Buscando lo mismo que todos buscamos.
Hay cascos cromados que acarician cerebros
y dejan a las piernas ser parte de algo útil.
Delimitando la altura de la madera o el concreto.
Si, debíamos encontrarnos en el centro.
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